29 septiembre 2007

Sin

Creatividad trasnochadora,
derrochadora de vanos sueños,
lejos de la memoria del mañana,
cada lágrima ahogada
por una sonrisa fingida y ciega
me resucita de la vida
a la que estoy acostumbrado.

Sin principio ni final definido,
indefinido el sonido de mi llanto,
encerrado en mi pecho vacío.

En mi simpleza radica mi desgracia,
mi falsa modestia, las distancias,
mis primeras primaveras,
mis últimas lágrimas,
pétalos de sal que sonrojan mis mejillas.

Se me acabaron los caramelos
que endulzaban mi desaliento.

El alma añorada se desvaneció
en cada beso que mis labios perdieron.

Nada cerca,
todo está lejos.